La voz del silencio

“Soy el silencio que hay entre dos notas…”
Rainer María Rilke. Libro de horas.

Silencio

¿Qué es el silencio?

Según el diccionario: Abstención de hablar. Falta de ruido. En música es una pausa,  un breve intervalo en que se deja de tocar o cantar, que se indica con un signo en la partitura. Pero ¿será el silencio la simple ausencia de ruido sin más?

El silencio y la músicaSilencio

La música tiene espacios de sonidos y de silencios. El silencio musical marca los tiempos entre dos notas. Si  suprimiéramos estos silencios nos quedaría una sola nota, un solo sonido sin tiempo ni espacio. El silencio entre dos notas es como la noche entre dos días, permite un descanso del oyente que le prepara para la siguiente secuencia de sonidos. El silencio es ese lugar donde la música vibra,  si no hay silencio no hay experiencia estética. De todo esto se deduce que la música bella es hija del silencio, y no es de extrañar lo que dijo Confucio: “Antes que una música mal hecha es conveniente un buen silencio”.

El silencio y nuestro mundo interior

Si la música, con sus silencios, encuentran en nuestra alma un eco, una resonancia, una respuesta emocional, es porque en el hombre también encontramos el silencio, aunque eso sí, mezclado con mucho, muchísimo ruido.

Existe una intima relación entre nosotros mismos y el silencio, entre nuestra vida y los sonidos que nos rodean. Y todo ello condiciona, en gran medida, aquello que sentimos, pensamos y hacemos.

En nuestros tiempo es llamativo el nivel de ruido necesario para estar a gusto, para divertirse, para disfrutar de la vida. Se huye del recogimiento y no se prodigan los minutos de descanso sereno.

Si evitamos el silencio, nos escondemos de nuestra interioridad; no nos situamos frente a nosotros mismos, lo que es necesario para descubrirnos. Descubrirse a uno mismo es una de las tareas más arduas y difíciles en la vida, que sin duda requiere de paz interior, de madurez y de plena conciencia de nuestra realidad personal, esa que nos acompaña todos los días de nuestra existencia.

En una conversación cualquiera, el silencio es tan importante como la palabra, pues nos enseña a escuchar, a pensar antes de hablar y a saber comprender las ideas ajenas, por más distantes que estén de las posturas nuestras.

El silencio también es necesario para el trabajo tranquilo, para pensar y organizar. La necesidad de tener que trabajar siempre con una radio o con música nos aleja de la posibilidad de realizar nuestra labor de modo completo y eficaz.

Los medios de información y su ruido verbal nos aturden con la sobreabundancia de información. Tenemos tanto que elegir y que escuchar, que no nos queda tiempo para elaborar pensamientos coherentes y propios, que sean personales y no dictados por las líneas de un diario o las noticias de una televisión.

El silencio también es la mirada oportuna, la sonrisa clara, el gesto que demuestra más que mil palabras. El silencio es aprender a estar con uno mismo, es invitar a la reflexión a que forme parte activa de la vida.

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2 comentarios

  1. Es interesante como muchas personas admiran el silencio. A veces también me gusta estar en silencio para pensar, porque con ruido no te puedes concentrar en lo que estás haciendo. Gracias por habernos escrito este texto Carmen.

  2. Carmen, me ha gustado mucho lo que hemos leído sobre el silencio y estoy de acuerdo con todo. El silencio es bueno para trabajar y estudiar, concentrarnos en lo que hacemos… el silencio sirve para muchas cosas.

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