El teatro

El teatro es un género literario mezcla el texto literario y el espectáculo, porque está concebido para ser representada por actores en un escenario, aunque también se pueda leer. La acción se desarrolla a través el diálogo, el autor desaparece y no hay narrador.

Una obra dramática, además del texto literario, incluye un texto no literario, expresado mediante acotaciones:

REGLA DE LAS TRES UNIDADES

Creada por Aristóteles dice que para que una obra teatral pueda ser comprendida de una manera lógica por el espectador debe cumplir que toda la acción se desarrolle en un mismo lugar, que haya una única linea argumental y que todo suceda en tiempo limitado.


Acción Tiempo Lugar
Sólo habrá una acción en la obra*. La acción debe suceder, como máximo, a lo largo de un día. Toda la obra debe desarrollarse en el mismo sitio.

* Cuando no se cumple esta regla, se dan acciones paralelas.

Subgéneros dramáticos:
1. Comedia: Desarrolla conflictos divertidos y amables, con personajes pertenecientes al mundo de la normalidad.
2. Drama: Los personajes luchan contra la adversidad, que suele causarle gran daño. Pueden intervenir elementos cómicos y entonces toma el nombre de tragicomedia.
3. Tragedia: Presenta terribles conflictos entre personajes de alta alcurnia –reyes, héroes- que son víctimas de terribles pasiones que les llevan a la destrucción y a la muerte.
4. Otros subgéneros dramáticos: el auto sacramental, el entremés, el paso, el melodrama, etc.

Edipo Rey, de Sófocles

El origen del teatro

El género dramático nació a finales del siglo VI a.C. y alcanzó su máximo esplendor durante la democracia ateniense. El teatro tenía una clara función social y cívica y las representaciones estaban vinculadas a festividades religiosas. Las obras conservadas atestiguan la profundidad del pensamiento griego sobre el ser humano.

Teatro Español

Orígenes.  En la Edad Media, el teatro español, como el europeo, surge vinculado al culto religioso. La misa, celebración litúrgica central en la religión cristiana, es en sí misma un ‘drama’, una representación de la muerte y resurrección de Cristo. Serán los clérigos los que, en su afán didáctico por explicar los misterios de la fe a los fieles mayoritariamente incultos y analfabetos, creen los primeros diálogos teatrales: los tropos, con los que escenificaban algunos episodios relevantes de la Biblia. Estas representaciones, que tenían lugar dentro de las iglesias, en el coro o parte central de la nave, se fueron haciendo más largas y espectaculares dando lugar a un tipo de teatro religioso que fue el teatro medieval por excelencia. Poco a poco se fueron añadiendo elementos profanos y cómicos a este tipo de representaciones que, por razones de decoro, terminaron por abandonar las iglesias y comenzaron a realizarse en lugares públicos: en los pórticos y atrios de las iglesias, plazas, calles y cementerios.

Para saber más:

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2 comentarios

  1. El origen del teatro

    Los mitos, las leyendas, sirven para explicar el mundo. En la Grecia antigua, Dionisio, dios del vino, moría en invierno y renacía el la primavera. Cuando este renacía, se hacía un festival, las Dionisíacas.

    En el 534 A.C., Lisístrato, jefe de gobierno en le ciudad de Atenas, encargó al poeta Tespis que inventase algo que fuese más entretenido para el pueblo. Tespis creó un coro de 12 hombres, con una máscara de una cabra, de ahí surgió el nombre de tragedia, (“tragos“= cuernos de cabra y “odas“=himnos). Entonces uno de los 12 hombres hizo una pregunta, y había alguien que tenía que responder: ahí empezó el diálogo. El que respondía a las preguntas se llamaba hipócrita, los que respondían detras de la máscara (de “hipo“=máscara y “critas“= responder ).

    La tragedía provocaba la catarsis, un sentimiento que los espectadores experimentaban al ver la obra, que les desahogaba.

  2. El origen del teatro

    Antiguamente, para explicar los fenómenos naturales, las personas utilizaban los mitos y las leyendas. El dios del vino, Dionisio, en Grecia moría en invierno y renacía todas las primaveras. Su renacimiento se celebraba con las Dionisíacas.

    En el 534 Lisístrato pidió al poeta Tespis que aquél año inventase algo nuevo para el festival. Tespis hizo un coro compuesto por doce hombres, que usaban una máscara con cuernos de cabra: de ahí viene el nombre de tragedia (‘tragos’ significa cuernos de cabra y ‘odas’ significa himnos.

    Pero Tespis quiso más: salió del coro y empezó a hacer preguntas, y así se convirtió en el primer actor, al que llamaban hipócrita.

    Este género de espectáculo, la tragedia, provocaba un sentimiento entre el público que veía obra, que les producía un desahogo. A este fenómeno se le llamaba catarsis.

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